Motivos de consulta habituales
Preocupaciones y ansiedad
Tristeza y desánimo
Estrés y exigencia
Descanso y sueño
Miedos y evitación
Relaciones y pérdidas
El punto de partida es tu experiencia
Dos personas pueden utilizar la misma palabra para contar experiencias muy diferentes. Por eso escuchamos cómo comenzó tu dificultad, en qué momentos aparece y qué lugar ocupa en tu vida.
Un trabajo que se acuerda contigo
La propuesta de atención se construye tras conocerte. Puedes preguntar por el proceso, la disponibilidad y las condiciones antes de decidir cómo continuar.
Encuentra la modalidad de atención
Puedes empezar sin un diagnóstico
Cuéntanos qué te preocupa y qué disponibilidad tienes. La primera cita permite explorar la demanda y acordar el siguiente paso.
Preguntas frecuentes
No necesitas llegar con un diagnóstico para solicitar una cita. Puedes describir el malestar con tus propias palabras y explicar por qué has decidido consultar ahora.
Puedes hablar de todos ellos. La primera conversación permite situar cómo se relacionan entre sí y qué cuestión tiene más importancia para ti en este momento.
Es un primer encuentro para conocer tu demanda y conversar sobre la propuesta de atención. Las condiciones y la continuidad se hablan contigo antes de seguir.
Si ya tienes informes o antecedentes que consideras relevantes, puedes mencionarlos. Se conversa contigo sobre qué información puede ayudar a comprender tu situación.
No se fija un número universal antes de conocerte. La frecuencia y la continuidad se conversan a partir del motivo de consulta y pueden revisarse durante el proceso.